Txt_12. Eres más lento que el experimento de Parnell

Un experimento que llama la atención por su simplicidad así como por el hecho de que nadie haya podido observarlo durante el momento preciso en que se manifiesta. Se trata del Experimento de las Gotas de Brea, establecido el año 1927, y que hasta el día de hoy llama la atención de estudiantes y profesores de la Universidad de Queensland en Australia, a más de 80 años de haberse iniciado. Es uno de los experimentos más largos del mundo, que hasta el día de hoy sigue en curso.

Este experimento fue puesto en marcha por el físico y profesor universitario Thomas Parnell, con el fin de enseñar a sus estudiantes que algunos compuestos, que aparentan tener un estado físico sólido, son en realidad elementos líquidos que poseen una viscosidad extremadamente alta. Para dar inicio al mismo, el profesor Parnell utilizó un embudo de cuero sellado en el cual vertió una cantidad de brea (un derivado del petróleo), y después de esperar alrededor de tres años a que la brea se asentara, rompió el sello de la base del embudo, por lo que el embudo comenzó a fluir y a descender muy, pero muy lentamente a través del mismo, llegando finalmente a un frasco en la parte inferior del sistema.

El experimento estaba en marcha, y simplemente se tuvo que esperar a que las gotas fluyeran desde el embudo al recipiente. Pero tendrían que pasar ocho años antes de que esto ocurriera, y en diciembre de 1938 la primera gota de brea finalmente caería en el recipiente, demostrando así que la brea no era muy diferente a líquidos como el agua o al aceite que conocemos; la única diferencia era la superviscosidad característica de este fluido, cuya viscosidad ha sido calculada y es igual a 100 mil millones de veces superior a la del agua, y que había hecho que la primera gota cayera casi una década después de planteado el experimento.

La prueba bien podría haberse terminado en ese momento, pero Parnell decidió continuar con el experimento y ver cuánto tardaban las siguientes gotas en caer al recipiente. Durante su estadía en la Universidad de Queensland hasta 1948, Parnell tuvo la oportunidad de enseñar a sus nuevos estudiantes el experimento en todos sus años, y tanto él como su clase estuvieron cerca cuando la segunda gota cayó en Febrero de 1947. Sin embargo, en esta oportunidad al igual que en la anterior no hubo testigos que pudiesen ver el momento exacto en que la gota cayera al recipiente. Probablemente cayó de noche o en la madrugada, o quizá cuando nadie estuviera observando el experimento. El experimento había ganado fama entre académicos de todo el mundo, y muchos quisieron estar presentes en las siguientes caídas, por lo que la Universidad continuó albergando al experimento de Parnell.

En los años posteriores cayeron nuevas gotas de brea, cada una con una diferencia de ocho años entre gota y gota: 1954, 1962, 1970, 1979, 1988 y 2000, dando un total de ocho gotas caídas hasta nuestros días. A partir de 1988 se colocó un sistema de aire acondicionado en el lugar del experimento, por lo que el tiempo que se tuvo que incrementar para la caída de la nueva gota se amplió a los 12 años. Se espera que la novena gota caiga entre los meses de mayo a agosto de 2013, y será la primera vez que se pueda monitorear el experimento mediante cámaras de video a través de Internet (en 2000 se trató de grabar la caída pero por problemas técnicos no se registró el momento exacto de la misma). Tanto Thomas Parnell (póstumamente) como John Mainstone (custodio actual), fueron galardonados con el premio ig Nobel de Física por este experimento en 2005.

Según el custodio actual, John Mainstone, la cantidad de brea que todavía existe en el recipiente alcanza para un centenar de años más, por lo que todavía hay algunas oportunidades para ver el momento justo de la caída de las gotas, que dicho sea de paso no es muy especial, salvo los segundos previos a la caída, en donde la gota se encuentra suspendida por unas cuatro fibras. “En ese momento”, comenta John, “cuando ves que una de las fibras se llega a romper, observarás cómo las fibras restantes pierden la estabilidad y se rompen por acción de la gravedad, liberando finalmente a la gota de brea, que cae en menos de una fracción de segundo al recipiente”.

Si todo sale bien, puede que en 2013 finalmente existan testigos de la caída de una de estas gotas, y que contribuyan a un nuevo capítulo de uno de los experimentos más largos de la historia.

Por cierto, otro fluido muy viscoso y poco conocido es el vidrio común, el cual posee una viscosidad más alta que la brea. En muchas catedrales e iglesias antiguas, se ha encontrado que sus antiguos vitrales son más gruesos en las partes bajas que en las partes altas, debido a que el vidrio ha estado fluyendo y descendiendo hacia la parte baja por acción de la gravedad terrestre, a lo largo de cientos de años desde su construcción.

Fuente: Curiosaweb.com

PREGUNTAS DE COMPRENSIÓN

  1. ¿Qué pretende demostrar el experimento de Thomas Parnell?
  2. ¿Por qué se mantiene en marcha el experimento actualmente?
  3. ¿Ha visto alguien caer una gota de brea durante el experimento? Justifica la respuesta
  4. ¿Qué provoca que muchos vitrales antiguos sean más gruesos en su parte baja?

 CRUCIGRAMA

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